viernes, agosto 27, 2010

La Nariz

Quién es ese narizón, pequeñajo que empezó dando recetas para remover manchas en el canal local de Bogotá City tv y se convirtió, después, en candidato fracasado a la alcaldía. Y, debido a que su plataforma mediática no le dio para ser Alcalde porque por el frente se le pasó un mamarracho peor, entonces se lanzó a la política que no requiere elección popular, es decir, a la lagartería. Y gracias a sus habilidades para lamber culos ha debutado como consejero para la paz, sin tener conocimientos mínimos sobre negociación, después pasó a hablar de medio ambiente y de construcción de casas para terminar, actualmente, al frente de un partido creado para el ex presidente Uribe por el actual presidente Santos, el partido de la U (tendrán que buscarle un nuevo significado a esa letrica para que no carezca de sentido). Pero volvamos a la Nariz, y no me refiero a Gógol, sino a Juan Lozano. Es un hombre: a) ¿Versátil? B) ¿Histriónico?
No es que desde este espacio juzguemos de mala fe a los hombres que se han superado a pesar de sus limitaciones físicas y mentales; a pachito santos lo respetamos porque pese a haber nacido con un retraso llegó a vicepresidente y ahora a director de RCN Radio; todo gracias a un secuestro que le hicieron años atrás y a haber nacido en una familia acaudala que lo que no tiene lo compra. Pero Juan Lozano es un caso excepcional; no sabemos por qué lo ponen donde lo ponen. Quizá es tan inofensivo que hasta hace pasar el tema de medio ambiente como algo ligero y así la atención de país se desvía en cosas importantes como las carreteras que dejó de construir Andrés Uriel o los milloncitos que regaló Andrés Felipe Arias. Y, ya que citamos a este pobre hombre, llamemos a grito herido a los demás incompetentes que sin ostentar siquiera títulos universitarios se adueñan de curules en el congreso y de ministerios o alcaldías como si gobernar se hiciera con los conocimientos que aprendieron en la calle tomando cerveza, como Lucho Garzón, o como la gorda Fabiola echando chistes los sábados en la noche y sentándose en sus llantas. Ahora, desde la reflexión filosófica barrial que me sustenta como escritor de blogs sin publicaciones serias ni apellidos, ni reconocimiento alguno por mi verbo, llamo la atención sobre este tipo de abominaciones que lentamente se toman el poder para servir a unos dictadores que necesitan poner en cargos a idiotas útiles que no levantan sospechas más allá del cuestionamiento al azar de la genética que, por más azarosa que sea, no puede dar como resultado a hombres como Juan Lozano y Pacho Santos que caminen sobre dos patas.