viernes, septiembre 12, 2008

Que tan feo que hablen así de mi país, que tan horribles esas palabras, que me da mucha tristeza ver colombianos que piensan así… Esto va para los que sientan sus culos a escribir en este blog comentarios vacíos e insulsos. Recibo de buena manera los que me desarman con argumentos, más de uno me ha hecho echar para atrás y hasta sonrojarme. Bienvenidos sean y ojalá sean cada vez más y más.
A los otros, en cambio, les cuento que lo único que hacen al defender este país ciega y pasionalmente es estar alimentando toda la mierda entre la que viven los millones de pobres y de víctimas de la violencia. Supongo que la mayoría de esos comentarios vienen de ese patrioterismo barato que se alimenta en la distancia, allá en el recién y bien tomado parque de la 93 o en Estados Unidos. Les digo que a mí sí me da pena vivir en el país que tiene el mayor número de desplazados en el mundo, por encima de cualquier país africano, a mí sí me sonroja que acá produzcamos sustancias ilícitas para engordarle el bolsillo a los del norte mientras nuestros campesino se mueren de hambre. Me da pena vivir en un país en el que el Congreso, el Gobierno y la rama judicial tienen las manos untadas de sangre, la conciencia manchada con masacres y alianzas oscuras con bandidos y ladrones.
Me avergüenza Colombia, por encima del lenguaje que emplee para referirme a lo que en ella tenemos que soportar. Me da pena que el congreso se preocupe por reformar los símbolos patrios, por si nos debemos o no llevar la mano al corazón cuando suene el himno nacional… por eso pagamos, me avergüenzo mil veces por ello. Me avergüenzo de Colombia cada vez que un desplazado me pide plata en la calle para pagar una habitación; con hijos al hombro, esposa de la mano y, a cuestas, la pena de ser un campesino en esta urbe inhóspita. Ustedes, los que defienden este país, piensan que esos desplazados son unos vagos que no quieren trabajar… eso lo dicen porque no conocen sino la Bogotá del norte y la Cartagena de los actores y actrices que les alimentan las estupidez en los medios masivos de persuasión.
Así no se construye ni país ni sociedad, en cambio se erige cada vez más mierda sobre las heces que los Gaviria, los Pastrana, los Lleras y los López vienen dejando desde hace cientos de años, alimentando su ego, engordando su bolsillo y la estupidez de los ofendidos. Ahora sí, que vengan los madrazos.

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