martes, enero 15, 2008

El costo de la indiferencia

Si Uribe no lo hace, Chávez sí; como se demostró hace pocos días. La única manera de que Uribe le salga al paso a la intervención chavista es poniéndole el pecho a todos los temas de los que se está ufanando Chávez ante su pueblo y ante la comunidad internacional. Entre Uribe más le diga no al intercambio humanitario, más espacio político le abre a Chávez para seguir traspasando fronteras y haciendo intervenciones pretenciosas en la soberanía colombiana.

Más de cincuenta años de lucha armada han dejado un sinsabor en el pueblo colombiano, una sensación de repudio hacia el Estado y hacia los grupos armados. Al primero por su indiferencia, a los segundos por tener un proyecto político inmarcesible e inviable que jamás se tomó el poder y que decidió mutar en una narcoguerrilla sin oficio, ni mucho menos, beneficio.

Como si fuera poco, ahora la pelea no es interna entre los partidos políticos, ni entre los grupos insurgentes y el Estado en alianza con los grandes terratenientes, como siempre había ocurrido en Colombia. Contrario a esto el problema está tomando dimensiones continentales por la presencia del mandatario venezolano y ahora la lucha es contra un país hermano que tiene un proyecto político expansionista con ínfulas de socialista.

Por otra parte, la izquierda democrática colombiana parece enterrada en lo más profundo de una caverna; sus representantes han guardado un silencio sepulcral que causa en nosotros, sus seguidores, una profunda preocupación, puesto que no sabemos cuál es su posición ante tanta intromisión.

A Uribe le salió el tiro por la culata, porque al mostrarse inflexible ante una situación como el intercambio, llegó Chávez como ave de rapiña y acaparó las miradas del mundo al lograr la liberación de dos secuestradas por las Farc. El mundo se ha estremecido ante sus testimonios y ante las imágenes de los que aún permanecen en cautiverio, reveladas en los últimos meses. Durante esta semana estuvieron en Colombia tres congresistas estadounidenses que pretenden reunirse con las Farc para buscar la liberación de los secuestrados. En otras palabras, el problema se internacionalizó porque el gobierno decidió restarle relevancia. Y no es que Colombia no tenga problemas mucho más grandes, ni más faltaba, pero ninguno con tantas posibilidades de ser explotado mediáticamente.

Necesitamos una izquierda democrática más activa que no se deje opacar por Gobiernos extranjeros, necesitamos un Presidente que actúe con inteligencia y que abra las puertas al intercambio humanitario para evitar futuras intervenciones en la soberanía colombiana, porque si Chávez llega a poner su culo sobre el solio de Bolívar perdemos todos: la izquierda, la derecha…, pierde Colombia, pierde la mal mentada democracia de la que nos ufanamos tanto por ser la más antigua de América Latina.

1 comentarios:

sebastianperez dijo...

David Fallad a la PREsIDEncia